Acontecimientos en esta semana, me han llevado a reflexionar no sobre el futuro, sino en el ahora de nuestra profesión. “La misa y las oraciones al santo “ la voy a asistir en privado, de hecho no me competen de manera inmediata excepto porque afectan compañeros productivos y preparados y por supuesto mi entorno laboral. Aún así estimo que las meditaciones debo colocarlas para compartir.
No quiero pecar de ingenua ni activista sin conciencia de la realidad, pero me parece que la profesión bibliotecaria necesita que los que están en ella ahora tomen la carrera en sus manos y trabajen por su institución (la que sea) y por el país. Sino, me parece que es hora de acogerse a un retiro si la desesperanza los abate o y este es el peor de los casos, la percepción temeraria de si mismos de que no tienen que aprender nada, solo necesitan un empleado que les digitalice las cosas, los envuelve.
Los avances en el campo no es tecnología. La tecnología es un instrumento que a través de los siglos (sí, los siglos) nos ha permitido comunicarnos para servir. Ya fuese el papiro, los manuscritos iluminados, el libro, el lápiz, el papel, el teléfono, el fax, la correspondencia postal, la imprenta, el catálogo de tarjetas, el catálogo en línea, la computadora, el teléfono inteligente o las redes sociales. Nuestra profesión merece y necesita investigaciones de índole social, económica, etnológica que, unidas a los servicios y a la realidad que enfrentamos, dirijan su impacto a la población de puertorriqueños de ahora y la que se forja en estos momentos.
Lamentablemente (porque no, es muy muy lamentable ya que todos queremos estar tranquilos en ese aspecto) no hay dinero, así que el dinero, ni en esta ni en ninguna profesión puede ser lo que mueva el progreso porque querría decir que estaremos estancados en el tiempo (más todavía).
Los tiempos de las actividades pomposas para parecer que hicimos algo y llevarlo a un papel pasaron. Muchas instituciones no tienen aumentos de sueldo a base de ese menester. Pertenecer a tal o cual asociación y hacer tal o cual actividad es eso, mucho trabajo pero no aporta ni un ápice a la profesión, servicios y Puerto Rico.
Necesitamos trabajar, pensar, aprender, aportar, desarrollar alternativas, buscar fondos, desarrollar servicios e investigar ahora.
Y el reto es inmenso, somos pocos y hay que enseñar a millones de ciudadanos a utilizar la información de manera adecuada. No es solo buscar, ese es el principio. Me desespera ver gente que no trabaja, que se manifiesta (porque lo que hacen no es trabajo) en glorias necesitadas, principados, presidencias y movimientos (no quiero llamarlo ni siquiera actividades) sin sentido y sin embargo los usuarios necesitan a gritos servicios que no se pueden ofrecer porque éstos no hacen su trabajo.
Nuestra profesión necesita una perspectiva real de trabajo e investigación. Los cambios son muchos y necesitamos distribuirnos el trabajo en nuevas áreas para poder cubrir la demanda. Enseñar la página web y donde están las bases de datos es inocuo y totalmente absurdo en un mundo donde las comunicaciones son tan diversas. Ya no será catalogación, referencia etc. etc. solamente. Estas no van a desaparecer pero ya se transforman, y a éstas, se unen otras disciplinas que no tienen ahora nombre pero tendrán.
Hay que aprender y hay que aprender ahora.